domingo, 5 de diciembre de 2010

       Los animales con locomoción activa poseen una estructura especializada, el esqueleto. Éste, además de cumplir con la función de sostén corporal y protección, brinda el apoyo necesario para el accionar de los músculos encargados del movimiento, e integra así un sistema más amplio denominado locomotor.


   El ser humano es un vertebrado y como tal posee un endoesqueleto óseo, articulado, que soporta el cuerpo y crece a medida que éste crece. La médula espinal está rodeada por segmentos óseos llamados vértebras y el cerebro se encuentra encerrado en una caja protectora, el cráneo.
   Los huesos casi siempre se ven como objetos descoloridos y secos, en museos o en el campo, como los restos de un animal muerto. Parecerán no muy interesantes pero sí tienen una vida propia. Al observar delgados cortes de hueso, los primeros microscopistas se sorprendieron ante una microarquitectura compleja y simétrica que refleja la activa vida del hueso.
                                                                 

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